Ficha técnica

  • Título original: Vincent doit mourir
  • Dirección: Stéphan Castang
  • Guion: Mathieu Naert
  • País: Francia
  • Año: 2023
  • Duración: 108 minutos
  • Género: Thriller psicológico, fantástico, drama
  • Reparto: Karim Leklou, Vimala Pons, François Chattot
  • Estreno en España: 2024

Cuando ser tú mismo se convierte en una amenaza

«Vicent debe morir» no es una película de terror. O mejor dicho: no es solo una película de terror. Es una radiografía de lo que pasa cuando el mundo, sin previo aviso, te señala. De repente. Porque sí. Sin contexto. Sin justificación. Solo odio.

La trama es sencilla: Vincent, un tipo normal, empieza a ser atacado por desconocidos. No hay motivos. No hay explicación. Solo violencia gratuita. Y eso la vuelve todavía más inquietante. Porque, ¿quién no ha sentido alguna vez que bastaba con existir para ser el blanco de algo? Una mirada, una burla, una agresión sutil o brutal. A veces no hace falta ni hablar. Solo con estar ahí, ya molestas.

El odio como epidemia

A través del absurdo y lo fantástico, esta película pone el dedo en la llaga: la normalización del odio.
Lo más perturbador es lo reconocible. La paranoia crece. La desconfianza se multiplica. No hay refugio. Ni siquiera en uno mismo. Lo que en un principio parece un caso aislado se convierte en una plaga social: cualquiera puede odiarte, sin razón aparente.

Redes sociales, comentarios en la calle, trabajo, familia incluso. El mecanismo es el mismo: odiar porque sí. Porque el otro molesta. Porque representa algo que no entiendo o no controlo.
Y es aquí donde Vicent debe morir se convierte en un espejo. De la violencia sin rostro. De la falta de empatía. Del miedo al otro convertido en acto reflejo.

Sobrevivir, pero ¿cómo?

El viaje de Vincent no es el del héroe que se enfrenta al sistema. Es el de alguien que descubre que vivir en paz es un acto revolucionario.
Que amar es un acto político.
Que sobrevivir siendo tú mismo, cuando todo empuja a esconderte o desaparecer, tiene un precio.

A medida que avanza la historia, uno no puede evitar hacerse la pregunta incómoda:
¿Cuántas veces he odiado sin saber por qué? ¿Cuántas veces me han odiado por algo que ni siquiera controlo?