Anoche terminé la serie. Las series no son mi fuerte respecto a cultura visual, pero a veces aparece alguna que me manda señales de “tienes que verla”. Fue el caso de Los Sin Nombre, de Pau Freixas.
Los Sin Nombre narra la pérdida de una hija por parte de una madre que lucha durante años por encontrarla, guiándose por un sentimiento que le dice que su hija sigue viva. Ahora, me gustaría explicar por encima el proceso que tuvo mi cabeza para terminar viéndola y, de forma inesperada, que me haya gustado tanto.
Un día me encontré con la portada de la serie. En ella aparecían la actriz principal, Miren Ibarguren, junto a dos secundarios: Rodrigo de la Serna y Milena Smit. Quien despertó mi interés fue, por supuesto, Miren Ibarguren. La conozco como actriz; alguna vez la había visto en alguna escena de la famosa serie de TV del bloque de vecinos, que honestamente no menciono porque no me gusta nada y porque confundo los nombres de las dos series españolas con el mismo argumento. Sí que había visto Aída, porque en casa siempre la ponían. Creo recordar que los domingos, porque sí tengo esa sensación de malestar al saber que al día siguiente tenía clase y odiaba el colegio.
Los recuerdos que tengo de esta actriz son siempre buenísimos. Tiene mucho arte actuando y me transmitía cosas buenas, especialmente una pequeña sonrisa cuando gritaba o aparecía enfadada. Llamaba mi atención ante una serie que estaba obligado a ver, y gracias a algunos de sus participantes conseguías encontrar tu hueco en ella, sin más.
Esto fue lo que me hizo verla: la confianza en Miren como actriz, o quizás lo que desprende cuando actúa. Pero lo que es seguro es la sensación positiva que sentí al verla en la carátula de una serie que evocaba al drama o al thriller. Unos días después me informé y vi que era una serie de thriller o terror. Fue la única palabra que necesitaba de más para darle al play, y vaya sorpresa ha sido ver a esta mujer actuando en un papel como el que ha tenido que trabajar.
Miren nos enseña las grandes interpretaciones que se esconden en gente que se dedica a la comedia. Cómo conocer a una actriz desde la alegría, y después verla sufrir, puede hacerte incluso empatizar más con el personaje. Pero fuera de todas estas teorías: lo hace de puta madre.
La forma que tiene de expresarse, las palabras y cómo las usa, el sufrimiento… todo.
Estoy muy satisfecho con Los Sin Nombre, aunque sin Miren no la hubiera visto. Y no porque sea una actriz a la que sigo, ni mucho menos. Es porque la joya de la serie es ella, sin quitarle mérito al reparto, como Rodrigo o Daniel.
Disponible en exclusiva en Movistar Plus+, la serie puede verse completa bajo demanda en su plataforma.
Gracias a Miren por dejar entrar en su trabajo a un público que no consumimos series de humor ni televisión; al público que amamos el cine de terror, de drama, thriller y que tenemos muchas ganas de ver a grandes actrices en estos géneros, sobre todo si saben crear personajes desde la risa y también desde el sufrimiento.
Gracias, Miren. Has llegado a un público diferente que te da las gracias por llevar a nuestra casa un personaje de verdad, que siente y transmite desde el corazón.