El Drácula cordobés: el vampiro que se rodó de noche
¿Sabías que hubo un Drácula español que se rodó al mismo tiempo que la mítica versión de Bela Lugosi? Y no solo eso: se filmó de noche, en los mismos decorados y con una interpretación que, para muchos críticos, supera a la original. Damas y caballeros, les presentamos a Carlos Villarías, el Drácula cordobés.

Una historia que empieza cuando cae el sol
En 1931, los estudios de la Universal idearon una estrategia curiosa: rodar versiones de sus películas en distintos idiomas para llegar a más públicos. Mientras por el día Tod Browning dirigía a Bela Lugosi en la versión en inglés de Drácula, por la noche, en los mismos decorados, se encendían las cámaras para una segunda película: la versión en español, dirigida por George Melford.

Y ahí, en el silencio de los sets nocturnos, aparecía Carlos Villarías con su capa, mirada hipnótica y acento andaluz, dando vida al Conde Drácula cuando el resto dormía. Fue un rodaje literalmente entre sombras, perfecto para un personaje que vive de la oscuridad.
¿Mejor que Lugosi?
Puede sonar atrevido, pero la crítica especializada coincide en que la versión española es, en muchos aspectos, más dinámica, más sensual y visualmente más potente. Villarías, además, tenía acceso al metraje diario de la versión americana y podía mejorar su interpretación escena a escena.
El resultado es un Drácula más expresivo, más teatral y con una intensidad distinta. No imita a Lugosi; ofrece algo propio. Y eso es justamente lo que lo hace tan especial.
Una película perdida… y recuperada
Durante décadas, esta versión en español se consideró perdida, hasta que en los años 70 se recuperó una copia en buen estado. Desde entonces, ha sido restaurada y proyectada en festivales y cinematecas, ganando el lugar que merece en la historia del cine.
Hoy se valora como una joya del terror clásico y un ejemplo brillante de cómo se hacían producciones internacionales en la era dorada de Hollywood.

Y sí, era cordobés
Carlos Villarías nació en Córdoba, España, en 1892. Comenzó su carrera en el teatro y más tarde se trasladó a Estados Unidos, donde trabajó en más de ochenta películas. Pero fue su papel como el Drácula hispano de la Universal el que le aseguró un lugar eterno en la historia del cine.
Si eres amante del cine clásico o de las historias poco contadas, busca esta versión de Drácula (1931).
Descubrirás a un vampiro distinto, rodado al caer la noche, por un actor cordobés que desafió a los mitos desde las sombras.
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